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instaladoenungerundio

Voz pasiva (-agresiva)

Todo es cuestión de enfoque, de perspectiva. Un día ves la vie en rose, -o por lo menos en un color rosáceo, no nos pongamos demasiado exquisitos tampoco- y al día siguiente BADAMUM PLIS PLAS, terremoto cósmico y al agujero. 

Soy una gran admiradora de los agujeros. Molan porque son profundos, calentitos y no te juzgan cuando llegas arrastrándote hasta ellos. Te dan palmaditas en la espalda, ea ea ea, dulce gatito. Por eso a veces da gustillo rebozarse en la mierda, porque es cómoda y cariñosa, como un albornoz o una buena batamanta.

Al agujero no le importa que ahora mismo tus aspiraciones sean retales que coses un día para el siguiente deshacer todas las puntadas, ni te preguntan esa basura de "¿y ahora qué haces con tu vida?". A ellos les importa el presente, solo te inquieren educadamente: "¿Cómo te sientes hoy?", y si es un agujero majo incluso puede que le añada la coletilla "preciosa" para terminar de alegrarte la mañana. 

Otra cosa alucinante que tienen es que soportan con una admirable entereza tu ira. No estoy hablando de pequeños morros de pato a través de los cuales retienes la emoción. No. Estoy hablando de pura, descontrolada y deliciosa furia. Eh, y ni una mala cara al día siguiente, cojonudo. 

Hay diferentes modelos de agujero a elegir, los puedes decorar al gusto, como las ensaladas. ¿Que eres fan de los perros con bigote? Pon tres para que queden bien cucos. ¿Prefieres forrarlo con los caramelos del Candy Crush?, Sweet. A ellos tampoco les importa mucho si tu pelo está hecho un asco o sigues despierta a las cuatro de la mañana, son comprensivos y modernos. Nada del absurdo coaching de hoy en día empeñado en ser más competitivos, más productivos, más creativos, más... qué más da: Hakuna Matata. 

El agujero no critica, no juzga, solo está ahí para ti. Se limita a observarte, a dejarte ser. Menuda sensación no tener que actuar de acuerdo con las expectativas de los demás, poder guardar un día la careta y respirar, aunque nunca hayas conseguido hinchar el diafragma. Tampoco lleva la cuenta de tus fallos ni ve urgencia en que emprendas una acción, cualquiera que sea. Puedes mirar toda la tarde al vacío y sentirte realizado.

Un jodido agujero es un bendito egoabrazo. 

Así que no, no espero salir en un tiempo próximo. Voy a quedarme a lamerme las heridas hasta que no me duela cuando quiera cantar el último éxito del momento, hasta que no quede ni una pizca de odio o resentimiento dentro, hasta que por fin pueda separar los brazos, poner un poco de distancia y mirar directamente a un otro a los ojos. 

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